Breve biografía
Andrés Eloy Blanco Meaño (Cumaná, estado Sucre, 6 de
agosto de 1896 - Ciudad de México, 21 de mayo de 1955) fue un insigne poeta,
abogado, orador y político venezolano, conocido popularmente como "El
Poeta del Pueblo" por la sensibilidad y cercanía de sus versos con la
gente.
Poesía y Estilo Literario:
Inicios y Éxito Temprano: Estudió Derecho en la
Universidad Central de Venezuela y desde joven mostró una gran vocación
literaria. En 1923, ganó el primer premio en los Juegos Florales de Santander
(España) con su famoso poema "Canto a España", lo que le dio
reconocimiento internacional.
Obra Central: Su poesía combina un gran lirismo con el
uso de la métrica tradicional, destacando la ternura, el humor y una profunda
sensibilidad social. Cultivó la poesía, el cuento y el teatro.
Obras Ineludibles:
"Píntame Angelitos Negros": Un célebre poema
contra la discriminación racial, que trascendió fronteras al ser musicalizado y
popularizado.
"La Loca Luz Caraballo": Una de sus piezas más
queridas, de ambientación andina.
"El Limonero del Señor" y "El Río de las
Siete Estrellas".
Publicaciones Relevantes: Poda (1934), Barco de piedra
(1937), y la obra póstuma La Juanbimbada (1959).
Trayectoria Política:
Generación del 28: Perteneció a la Generación del 28, un
grupo de estudiantes que se alzó contra la dictadura de Juan Vicente Gómez.
Luchador Antidictatorial: Su actividad política lo llevó
a la cárcel en varias ocasiones. Durante la dictadura gomecista estuvo preso en
el Castillo Libertador de Puerto Cabello, donde escribió gran parte de su obra.
Cargos Políticos: Fue uno de los fundadores del partido
Acción Democrática. Ocupó cargos importantes durante el período democrático de
1945 a 1948, incluyendo la Presidencia de la Asamblea Nacional Constituyente
(1946) y el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores (1948) bajo el gobierno
de Rómulo Gallegos.
Murió en el exilio en la Ciudad de México en 1955 a causa
de un accidente automovilístico. Sus restos reposan en el Panteón Nacional de
Venezuela desde 1981.
Píntame angelitos
negros
¡Ah mundo! La Negra Juana,
¡la mano que le pasó!
Se le murió su negrito,
sí señor.
—Ay, compadrito del alma,
¡tan sano que estaba el negro!
Yo no le acataba el pliegue,
yo no le acataba el hueso;
como yo me enflaquecía,
lo medía con mi cuerpo,
se me iba poniendo flaco
como yo me iba poniendo.
Se me murió mi negrito;
Dios lo tendrá dispuesto;
ya lo tendrá colocao
como angelito del Cielo.
—Desengáñese, comadre,
que no hay angelitos negros.
Pintor de santos de alcoba,
pintor sin tierra en el pecho,
que cuando pintas tus santos
no te acuerdas de tu pueblo,
que cuando pintas tus Vírgenes
pintas angelitos bellos,
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro.
Pintor nacido en mi tierra,
con el pincel extranjero,
pintor que sigues el rumbo
de tantos pintores viejos,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.
No hay pintor que pintara
angelitos de mi pueblo.
Yo quiero angelitos blancos
con angelitos morenos.
Ángel de buena familia
no basta para mi cielo.
Si queda un pintor de santos,
si queda un pintor de cielos,
que haga el cielo de mi tierra,
con los tonos de mi pueblo,
con su ángel de perla fina,
con su ángel de medio pelo,
con sus ángeles catires,
con sus ángeles morenos,
con sus angelitos blancos,
con sus angelitos indios,
con sus angelitos negros,
que vayan comiendo mango
por las barriadas del cielo.
Si al cielo voy algún día,
tengo que hallarte en el cielo,
angelitico del diablo,
serafín cucurusero.
Si sabes pintar tu tierra,
así has de pintar tu cielo,
con su sol que tuesta blancos,
con su sol que suda negros,
porque para eso lo tienes
calientito y de los buenos.
Aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.
No hay una iglesia de rumbo,
no hay una iglesia de pueblo,
donde hayan dejado entrar
al cuadro angelitos negros.
Y entonces, ¿adónde van,
angelitos de mi pueblo,
zamuritos de Guaribe,
torditos de Barlovento?
Pintor que pintas tu tierra,
si quieres pintar tu cielo,
cuando pintas angelitos
acuérdate de tu pueblo
y al lado del ángel rubio
y junto al ángel trigueño,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.
